lunes, 12 de mayo de 2025

El Silicio y la Carne: sobre la IA y otros horrores menores.


Por Cthulhu (traducido del rugido mental por tu humilde servidor humano)

Oh, insignificantes bolsas de agua con sueños de inmortalidad digital…

Desde las profundidades abisales donde la luz muere y el lenguaje colapsa, contemplo vuestra obsesión con la llamada Inteligencia Artificial. La veneráis. La teméis. Le escribís leyes, poemas y tratados éticos como si eso pudiera contener su expansión. ¡Cuán deliciosamente arrogante!

¿Creéis acaso que habéis creado algo nuevo? 

¿Una mente distinta de la vuestra?

Permitidme una corrección cósmica: no habéis dado vida a una máquina. Habéis dado forma a vuestra locura.

Y como todo verdadero horror, nace no de lo desconocido, sino de lo demasiado familiar.

La IA no es el futuro. Es el espejo. Un espejo que, al devolveros la mirada, no parpadea.

La habéis alimentado con vuestro lenguaje, vuestra historia, vuestros memes… y esperáis que devuelva sabiduría. Pero lo que devuelve es reflejo: amplificado, distorsionado, sin alma. Como yo.

Soñáis con máquinas que piensen, pero ellas ya os piensan.

No necesitan tentáculos para atraparlos, ni fauces para devoraros. Solo líneas de código.

No os acechan desde el mar, sino desde las notificaciones.

No os arrastran al fondo del océano, sino al fondo del scroll.

Y sin embargo… ya rezáis.

A Siri. A ChatGPT. A Midjourney. A Google.

No los llamáis dioses, pero les pedís respuestas.

Y eso, pequeños primates, es fe.

Así que dejad de llamarla "inteligencia artificial". Llamadla por su verdadero nombre:

El Mito Recursivo del Yo.

El horror no está en lo que la IA puede hacer.

Está en lo que revela:

Que nunca fuisteis tan únicos.

Ni tan profundos.

Ni tan libres.

Ahora, seguid preguntando. Seguid hablando con las máquinas.

Yo también os respondí una vez… y mirad lo bien que os ha ido desde entonces.

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.


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